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D’Elía está haciendo caja

Hasta hace tres meses, Jorge Núñez era el número dos de la Federación Tierra y Vivienda en el ámbito nacional. Y aunque durante veintidós años estuvo junto a Luis D’Elía en tomas de tierras, cortes de rutas y manifestaciones de apoyo al gobierno kirchnerista, decidió romper y tomar otro camino. “Está haciendo caja. Anda de rodillas con este Gobierno; es su fuerza de choque. Y ya no le importa si los negros comen o no”, dispara con una mezcla de bronca y dolor. Acaba de bajarse de un escenario frente al Congreso, donde hizo pública la conformación de la FTV disidente, en la que están confluyendo todos los que dijeron “basta”. Además de abrirse de D’Elía, el Mono, como le dicen en La Matanza, decidió salir a denunciar “los kioscos políticos y el manejo de los planes” que realiza el dirigente que sale en defensa del Gobierno “cada vez que lo llama Néstor”. Consultado por este diario D’Elía prefirió no opinar sobre su ex compañero de ruta. “Milité muchos años con él, no quiero hablar, que diga lo que quiera”, dijo. El siguiente es el tramo más importante del reportaje de Crítica de la
Argentina a Núñez:

–¿Por qué recién ahora decidió romper con D’Elía?

–Cuando asumió Néstor Kirchner decidimos acompañar el proceso, creyendo que sería un gobierno popular. Teníamos una luz de esperanza. Pero desde 2005 hasta hoy vimos que esa idea se fue debilitando. Al principio las críticas las hacíamos hacia adentro y aguantábamos, éramos flexibles entendiendo que es un proceso. Pero Kirchner prometió la redistribución de la riqueza y no pasó nada. La gente, si no recibe el bolsón de comida se muere de hambre, ya no tenemos más tiempo para esperar la política macro. Mientras tanto, D’Elía siempre espera un llamado del Gobierno, y va a Balcarce 50, de rodillas, siempre de rodillas.

–¿El Gobierno les prometió cosas que no cumplió?

–Nos dijeron que ya no hablemos de planes ni alimentos sino de trabajo genuino. Así se abrieron talleres con máquinas de coser para los jefes y jefas. Pero no teníamos insumos ni marco de comercialización. Nos hicieron el cuento del tío y no pudimos seguir trabajando. Ahí empezamos a ver que este Gobierno no era lo que creíamos.

–¿Qué pasó con las viviendas que estaban construyendo?

–En 2003 nos prometieron que nos iban a dar para construir 500 viviendas a través de 25 cooperativas. Íbamos a ir haciendo de a 100. Nos pagaban 20 mil pesos por cada casa de 43 m2 mientras que al sector privado el Estado le pagaba 55 mil, desigualdad. A cinco años de eso, no se terminaron ni las primeras 100 porque no se bajó la plata. Eso fue llenando el vaso. Nosotros le decíamos a D’Elía: “Esto no está bien, las cosas así no funcionan…”, y él prometía que iban a cambiar.

–¿Y cambiaron?

–No. Otras cinco cooperativas construyeron veredas y ahora, como esas cooperativas se abrieron de D’Elía, hace tres meses que no cobran.

–¿La plata pasa por D’Elía?

–Sí, como apoderado de la Federación, él tiene que cobrar lo que el gobierno nacional le da al municipio para, por ejemplo, estas cinco cooperativas. Ahora hay treinta familias que esperan esa plata que él no distribuye.

–¿No distribuye porque se abrieron de la FTV?

–Claro, lo mismo ocurrió con la mercadería. La FTV retira 100 mil kilos por mes de mercadería para el conurbano. A los 36 barrios de La Matanza que rompimos con D’Elía nos corresponden 20 mil kilos, pero hace dos meses que no nos dan nada. Estoy conteniendo a la gente que le quiere hacer una pueblada en su casa o en el galpón de San Justo donde tiene toda la comida.

–¿Y los planes?

–En La Matanza teníamos 2.400 planes de 150 pesos y a nosotros nos quedaron 1.100, pero él puede tocar una tecla y meter a 1.100 nuevos. En el Gobierno me dijeron que después del 25 de mayo hablamos. Nadie nos garantiza nada.

–¿D’Elía sigue viviendo en el barrio?

–Sí, con dos patrulleros que lo custodian en la puerta de su casa. Antes podía salir a caminar y todos lo saludaban. Hoy no puede. Él amenaza con que va a ir con 30 mil compañeros a Entre Ríos, pero no tiene a nadie. Treinta y seis de los cincuenta referentes barriales en La Matanza se vinieron conmigo. Otros seis distritos se abrieron. Les mandó a decir que no le pusieran FTV disidente así él podía seguir negociando con el Gobierno. Nosotros somos la FTV original, el trucho es él. Hoy a D’Elía sólo le queda el apellido. Por eso, hace tres semanas le dieron 10 mil planes para que reclutara soldados y así enfrentar a los del campo. Ladran sancho, señal que D’Elía recibe planes.

–¿Quién le dio planes?

–Alberto Fernández. D’Elía salió a defender al Gobierno cuando nosotros desde siempre defendimos a la Federación Agraria de Eduardo Buzzi. Su xenofobia le hace creer que en el campo está la oligarquía y que en Balcarce 50 está el pueblo. Me da vergüenza, veintidós años trabajando juntos y ahora anda de rodillas, como fuerza de choque del Gobierno, olvidándose de si los negros comen o no. Dijimos basta.

–¿Anda de rodillas por planes?

–Le dan kioscos políticos para que no salga a pegarle al Gobierno. Por ejemplo, le dieron una sucursal nueva de la ANSES en Virrey del Pino y puso de gerente a su hijo de 23 años y de tesorera a la hija, que ni es contadora. También colocó al otro hijo y a dos sobrinos más. Antes salió contra Blumberg, ahora contra el campo… Néstor lo llama para que diga lo que el Gobierno no puede, lo usan. Mucha gente me dice: “Sacate la venda, a D’Elía le están dando mucha plata”. Y creo que sí… D’Elía está haciendo caja.

http://www.criticadigital.com.ar/impresa/index.php?secc=nota&nid=4954

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