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La lógica del dinero K

Para acumular poder, los Kirchner han comprado desde políticos hasta intelectuales. Con la Caja en peligro, el matrimonio presidencial desespera por no perderla.

Yo que usted, desconfiaría. Noticias critica que el Gobierno use la publicidad oficial para comprar apoyo mediático, argumentando que ese dinero es el combustible que genera la conversión oficialista de esos medios. Si esto fuera cierto, ¿por qué no pensar que un medio que no recibe un centavo de publicidad oficial es crítico justamente por eso? La duda suele ser buena consejera. Y cuando se trata de entender las razones del dinero, la duda es inevitable.

George Simmel definió en su “Filosofía del dinero” (1900) que la plata es el símbolo de los símbolos y que “actúa como un estímulo de todos los sentimientos posibles”.

Desde Noticias se podría responder que su mejor estímulo es el apoyo de sus lectores y anunciantes. Y no se trataría de una respuesta rosa: es por el dinero de esos lectores y anunciantes que se puede decir que no a la publicidad oficial y seguir respirando.

Pero la mejor respuesta la dio uno de los hombres fuertes del kirchnerismo: “Para qué les vamos a poner publicidad si igual nos van a seguir criticando”. La afirmación tiene el mérito de carecer de hipocresía y de ir al fondo de la cuestión: el objetivo final del Gobierno cuando abre la Caja es conseguir algo a cambio.

Así de claro. Se lo puede justificar o no, lo difícil es negarlo.

Kirchner no inventó nada. El peronismo entendió como ningún otro el poder de la Caja. En dos años, Perón sedujo a la mayoría de los obreros con discursos y gestos, pero sobre todo con dinero, que era lo que había detrás de reivindicaciones sociales como aguinaldo o vacaciones pagas. Y con dinero estatal construyó su estructura política y sindical.

Néstor Kirchner lo comprendió desde joven. Bastante antes de ser intendente de Río Gallegos solía decir que primero tenía que hacerse del capital suficiente para pagarse una campaña sin depender de nadie. La historia es conocida: compró tantas casas como pudo aprovechando la debacle de los deudores hipotecarios en tiempos de Martínez de Hoz, organizó su propia corriente interna, llegó a la intendencia que soñó y de allí saltó a la gobernación. Ya en la presidencia, usó la Caja como lo había hecho Perón y esperó a que los gobernadores vinieran a beber de su mano en épocas de sequía.

Y fue transparente en su modus operandi. Con la transparencia del que no se preocupa por ocultar.

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Por Gustavo González, Jefe de redacción de Noticias.

FOTO: CEDOC

FUENTE: PERFIL

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